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jueves, 5 de julio de 2018

¡Mi hij@ me desespera!

Hola bloggers! Hoy os traigo un tema que aparece mucho en las consultas de psicología:papás desesperad@s por los comportamientos de sus hij@s! Conductas rebeldes, oposicionistas, desafiantes, con malas notas, desmotivad@s por los estudios, sin alicientes, ni aspiraciones,etc. Las estrategias para intentar erradicar estas conductas suelen ser los castigos (irse sól@  a su habitación), retiradas de estímulos positivos (quitarles la play), gritos, amenazas, dejar de hablarles, distanciamiento emocional, entre otras.
Párate a reflexionar un momento y observa como actúas cuando tu hij@ no se comporta como tu deseas. ¿Cómo te sientes?, ¿Cuál es tu reacción?, ¿Cómo te expresas?, ¿Qué estrategias sueles utilizar para intentar modificar su conducta? ¿Utilizas algunas de las estrategias que he nombrado antes?
Es importante que empieces a tomar consciencia de ello y empieces a modificar tus patrones de comportamiento si pretendes que tu hij@ también lo haga. Entiendo la difícil tarea de educar a l@s hij@s y en la actualidad el asunto se complica, el ritmo de vida, el trabajo, organizar las tareas de casa, la logística, etc. En numerosas ocasiones las demandas que tenemos son más de lo que podemos abarcar y aquí aparece nuestro querido amigo el estrés y cuando él está presente, mantener la calma y paciencia que se requiere para el cuidado y atenciones de nuestr@s hij@s es complicado, pero descuidar ciertos aspectos puede desencadenar toda una serie de comportamientos disruptivos que antes he mencionado, escondiendo en muchísimas ocasiones una baja autoestima, base de muchos trastornos psicológicos.
Hoy voy a compartir con vosotr@s algunos tips para ayudaros a ser más conscientes de la importancia de modificar determinados comportamientos en la crianza de l@s hij@s  y ayudar a mejorar su autoestima de una manera sencilla:

  1. El primer paso es que intentes mantener una actitud calmada, frena con las obligaciones y guarda espacio para ti, para poder atender a tus necesidades y desconectar de la rutina, es un paso OBLIGATORIO, para poder estar seren@ y transmitir este mensaje a tus hij@s, las exigencias desmedidas, las prisas, no son nada saludables, generan estrés y ansiedad. Tu estado emocional se contagia.
  2. Sé afectuos@, muéstrale a diario tu cariño, con besos, abrazos, palabras cariñosas. 
  3. Pregúntale cada día cómo le ha ido el día, cómo se ha sentido, a pesar de que no quiera compartir todo contigo, es importante que sepa que estás disponible y tienes interés.
  4. Define con él/a las responsabilidades que tiene que llevar a cabo, recoger el plato de la mesa, hacer la cama, lavarse los dientes después de comer...las indicaciones tienen que ser claras y específicas; si no se llevan a cabo pactar las consecuencias que implicará no hacerlo. Esto te ayudará a no alterarte si no se cumplen y que aprenda a responsabilizarse, cíñete a aplicar las consecuencias y sé firme con ellas.
  5. Fíjate en aquello que hace bien y refuérzaselo, el refuerzo positivo es muchísimo más efectivo que el castigo. Por ejemplo: Le suele costar hacer caso a la primera, observa cuando lo consigue y házselo saber, "qué bien cariño me encanta cuando no tengo que repetirte las cosas dos veces".
  6. Si se ha equivocado o se ha metido en algún conflicto en lugar de juzgar y enfadarte de buenas a primeras, escúchale, permítele que se exprese y contrasta la verdad, a pesar de ser niñ@s también pueden tener una explicación coherente que justifique su comportamiento.
  7. Si saca muy buenas notas en algunas asignaturas y justas en otras, fíjate en aquello que sobresale, esto es muy positivo, te estará indicando en qué destaca, qué le motiva, enfatiza éstas partes, en lugar de querer que sea perfect@ en todo.
  8. NO le etiquetes, si quieres que cambie algún comportamiento dile como lo tiene que hacer, céntrate en la conducta y no en su persona.
Estos son algunos pasos sencillos por los que puedes empezar y en los que notarás sus beneficios si perseveras y los aplicas a diario. Me gustaría invitarte a que reflexionaras cuántos de ellos ya pones en práctica y cuáles tendrías que reforzar. Si quieres que las circunstancias cambien, que el primer paso sea el tuyo y esto generará movimiento en lo demás.

Si necesitas ayuda, ponte en contacto conmigo a través de mi página web:


Ánimo con este nuevo reto!!


lunes, 29 de enero de 2018

La esencia de empezar a vivir plenamente

Si te lanzo la pregunta...¿Te sientes feliz con la vida que llevas? ¿Cuál es tu respuesta? Si la respuesta es afirmativa me alegro, no es  tarea fácil vivir satisfech@ con la vida que llevamos, ya que para ello necesitamos tomar decisiones, asumir riesgos, enfrentarnos a miedos, lidiar con los cambios y sobretodo lo más difícil disponer de unos minutos al día para escucharte. ¿Quién dispone de ese tiempo? Normalmente estamos tan absort@s con las tareas diarias que cómo vamos a tener unos minutos para pararnos y ecucharnos!! Qué grandísima tontería! Con toda la faena qué hay que hacer!
Hola querid@s bloggers, en el post de hoy voy a hablar de la clave para vivir de una manera más plena, algo sumamente sencillo que si nos animásemos a practicarlo pronto veríamos los resultados...pero..¿Por qué nos cuesta tanto llevarlo a cabo?
Hoy en día estamos conectados totalmente con nuestro cerebro pensante, todo el día dándole vueltas al coco, analizando y cuestionando todas las cosas que llevamos a cabo..."Es que si hago esto a ver qué va a pasar; o a ver si le va a sentar mal a fulanito; cómo voy yo a hacer eso a mi edad, qué pensarán l@s demás; uy mejor me quedo cómo estoy vaya a ser que me equivoque.."¿Qué cansancio verdad? Al final del día estamos agotad@s, ya ha pasado otro día más,haciendo exactamente lo del día anterior, vamos a la cama y a esperar al día siguiente. 
Va pasando el tiempo y todo se vuelve rutinario, haciendo lo mismo uno y otro día, sólo pensando en las obligaciones y soñando con lo que nos gustaría hacer pero que ni nos planteamos llevarlo a cabo. ¿Quien va a sentirse feliz de esta manera? Yo lo veo difícil, aunque bueno también están l@s que se resignan y dicen.."¿para qué quiero yo otra cosa? si no estoy tan mal..." ojo con los AUTOENGAÑOS.
Si de verdad apuestas por darle un cambio a tu vida, vas a tener que afinar bien tu oído y en lugar de centrarlo en tu cabeza, vas a bajar un poquito más, hasta llegar a tu corazón. Vivir desde el corazón es vivir de manera plena, éste es el que te guía hacia lo que realmente deseas pero tus pensamientos lo boicotean y no le permiten manifestarse. Esos pensamientos no son más que creencias que nos han ido inculcando a lo largo de la vida, lo que está bien o lo que está mal, lo que tienes que conseguir dependiendo la edad que tengas (una carrera, una pareja, formar una familia), la cultura del perfeccionismo, la exigencia; ¿Dónde queda el elegir lo que un@ quiere hacer de verdad? 
Si ahora mismo te digo ¿Qué es lo que realmente quieres hacer para ser feliz? adelante, sueña, sin miramientos, escúchate, dale una oportunidad a tu corazón para que se exprese. Observa como te hace sentir eso que te imaginas, es probable que rápido aparezca tu crítico y te de motivos para no hacerlo; por miedo, empezará a ponerte trabas y a boicotearte, es lo que suele hacer con cada cosa que te dice tu corazón. Si vives en contra de éste, vas a vivir de una manera limitada, no se trata de vivir impulsivamente, se trata de vivir de una manera consciente y verdadera, sin cuestionarte tanto, sin analizar minuciosamente, permitiéndote equivocarte o acertar, ¿quién sabe?Vivimos la vida pensando que ya seremos felices cuando haga "X" pero eso nunca llega y mientras el tiempo va pasando. Yo te propongo un pequeño ejercicio, para ir empezando a practicar vivir desde el corazón, y es que te pares unos minutos al día y te digas ¿qué es lo que quiero hoy? y te des el permiso de hacerlo, sin escuchar a las vocecillas que te dirán que mejor que no... ya verás que bien te sienta. Si eres más atrevid@ y relamente necesitas un cambio más a largo plazo pregúntate ¿qué es lo que quiero para mañana? y empieza a conectar con lo que te va diciendo tu corazón y ves anotando en un papel todos esos mensajes que te va lanzando para empezar a ser consciente de lo que realmente te hará feliz y poder ir dándole forma y poder conseguirlo.
Es una práctica sencilla ¿no crees? ¿te atreves con este nuevo reto?

Si quieres darle un giro a tu vida y no sabes cómo, ponte en contacto conmigo. Estaré encantada de acompañarte y guiarte.


miércoles, 1 de marzo de 2017

La culpa, emoción que te destruye si no aprendes a gestionarla.

Merezco un castigo, ¿Cómo he podido llegar a este punto?, ¿Por qué he hecho eso?, no me lo voy a perdonar jamás, esto es intolerable, qué mala persona soy, qué vergüenza, ¡otra vez he vuelto a cometer el mismo error!, ¡esto es insoportable!, qué van a pensar de mí.

Hola Bloggers, ¿os suenan de algo estas palabras? Es posible que alguna ocasión te hayan resonado por tu cabeza, acompañadas de sensaciones internas como ganas de llorar, desmotivación, necesidad de quedarte en la cama y no querer salir, creer que no mereces la pena, dolores en el pecho, dificultad para respirar...Una sensación conjunta que se instala en tu mente y cuerpo y te tortura sin parar , una desagradable sensación de la que te quieres desprender pero no puedes, vuelve una y otra vez. Hoy voy a hablar de la culpa una emoción tan desagradable de sentir, que si no aprendes a gestionarla, puede llegar a ser muy destructiva. 

¿Por qué sentimos esta emoción?

Pues bien, durante toda nuestra vida vamos registrando en nuestro cerebro creencias sobre cómo debemos comportarnos, y los valores importantes que dan sentido a nuestra vida, los aprendemos y en numerosas ocasiones son heredados o impuestos por nuestros padres, vamos creciendo con estas ideas sobre lo que lo está permitido y lo que no, en algún momento que "transgredimos" algunos de estos patrones, aparece esta emoción para recordarnos que no estamos actuando "correctamente". De repente escuchamos esa vocecilla interior que empieza a castigarnos, advirtiendo que nos estamos saliendo de nuestro patrón, nos lo dice de una manera muy dura y empieza a hacernos sentir tremendamente culpables, con la sensación  de que hemos podido fallar a alguien o incluso a nosotr@s mism@s. 

¿Qué podemos hacer para gestionarla?

Primero de todo es reconocerla y aceptarla, NUNCA rechaces una emoción, recuerda que éstas aparecen para lanzarnos un mensaje sobre algo que quizás es necesario cambiar. Una vez que has identificado tu emoción y la has aceptado, tienes dos opciones: la primera opción es resolver la situación como un niño que cuando hace algo mal, se aplica un castigo para intentar equilibrar el daño ocasionado. Esta opción es la que solemos utilizar pero ¿realmente crees que esta es adaptativa y útil? Sólo por cómo nos hace sentir te aconsejo que dejes de recurrir a ella. Vamos a ver la otra opción: esta se resuelve como un adulto y es transformando la culpa en responsabilidad, primero de todo pregúntate ¿qué parte de responsabilidad tengo yo ante esto que ha sucedido? quizás no toda la responsabilidad sea tuya, pueden haber otros factores quizás más relevantes. Si la respuesta es sí, aquí empieza el trabajo, alomejor es hora de revisar tu "patrón" de creencias, valores, comportamientos y observar si realmente es algo que tú has escogido o quizás te lo han impuesto, te han inculcado ciertas costumbres, maneras de pensar... analiza si para ti significa algo tan negativo, ya eres adult@ y tienes derecho a modificar tus creencias, valores y reconsiderar lo que está bien de lo que está mal. Si la respuesta sigue siendo negativa, entonces intenta ser compasiv@ contigo y piensa en qué necesidad estabas intentando satisfacer, detrás de cada comportamiento hay una intención positiva que nos hace acercarnos al placer y evitar el dolor, ¿Por qué castigarnos tan duramente? comprende qué te ha llevado hasta ahí,perdónate y responsabilízate para aprender de ello y que no se vuelva a repetir, siempre y cuando realmente sea algo que tú consideres que te perjudica a ti o a l@s que están a tu alrededor.
Empieza a practicar este ejercicio y libérate de la culpa, tod@s somos human@s hemos nacido para equivocarnos, poder aprender y rectificar!
Si sientes que sol@ no avanzas y tus conflictos emocionales te bloquean, ponte en contacto conmigo, no hay nada más importante que gozar de un equilibrio emocional!


Ánimo con este nuevo reto! Hasta la próxima!


www.albacabello.es

sábado, 21 de enero de 2017

Perdón, te perdono, gracias, te quiero. Las palabras que cambiarán tu realidad.

A veces la vida es más sencilla de lo que parece, som@s nosotr@s l@s que la complicamos más de la cuenta. Vivimos en una sociedad movida por el rencor hacia l@s demás, las comparaciones, la intolerancia a los errores, las continuas quejas, sentimientos de culpa, de vergüenza, miedos...Somos seres sociales y por ello necesitamos relacionarnos los unos con los otros, nutrirnos de los que tenemos a nuestro alrededor, contagiarnos emocionalmente de manera positiva, inspirarnos, apoyarnos y juntos crear una mejor sociedad.

Hola Bloggers, hoy comparto con vosotr@s este post en el que hablo de 4 palabras que nos permite sanarnos emocionalmente y reparar nuestras relaciones interpersonales. Perdón, te perdono, gracias, te quiero, 4 palabras que si te comprometes a utilizarlas en tu día a día lograrás que tu realidad cambie, que te sientas feliz, agradecid@ y sobretodo en paz, en calma.
Es un proceso muy sencillo, se trata de cambiar el foco de atención de tus pensamientos, enfocarte hacia otro lugar, más positivo, más fácil y sobretodo mucho más sano.Si dirigimos nuestra atención hacia un sentido no podrá dirigirse hacia otro, no puede hacer dos cosas totalmente opuestas a la vez, por lo tanto tú eliges qué camino escoger. Las palabras y tu diálogo interno tienen un poder que no te llegas a imaginar, la forma en cómo te hablas y cómo te comunicas contig@ mism@ produce cambios en tu realidad externa, y lo que te parece negro, puede llegar a parecerte gris e incluso blanco, sólo tienes que querer cambiar y confiar en que se puede. 


Vamos a empezar con la primera palabra: perdón, cuánto nos cuesta reconocer nuestros errores, admitirlos y pedir perdón a esa persona que sin ninguna mala intención hemos dañado. Es importante remarcar sin ninguna mala intención, porque en todas las personas, detrás de nuestr@s actos se esconde una necesidad que hemos querido satisfacer, es una cuestión de supervivencia propia, pero en ese momento no hemos tenido en cuenta si eso nos llevaría a hacer daño a otra persona. Es bueno reconocer que nos hemos podido equivocar, pero no te sientas culpable por ello, hazte responsable, admítelo y pide perdón si es necesario. Acepta posibles críticas constructivas, es un regalo que te dan para ayudarte a mejorar. Este es el paso para librarnos de la culpa, la vergüenza, un acto que te ayudará a sentirte liberad@, ¿necesitas pedirle perdón a alguien? Ánimo, puedes hacerlo y te aseguro que el resultado será positivo para ti y la otra persona.


Algo parecido sucede con la segunda palabra: Te perdono, recordemos la intención positiva que hay detrás de cada acto e intentemos entender porqué la persona se comportó de aquella manera, el resentimiento es una emoción muy desadaptativa, que te hace sufrir y no te permite disfrutar, quizás te viene a la mente alguna persona,¿realmente es tan grave lo que te ha hecho esa persona? ¿qué necesidad crees que estaba intentando satisfacer?¿es para ponerse así? piénsalo es posible que te estés perdiendo una bonita relación. Quizás no merece la pena continuar esa relación, si es así, apártala de tu vida, pero deja al lado el resentimiento, recuerda que la única persona que sufre eres tú.


La gratitud, un acto que  desde mi propia experiencia puedo decir que me está permitiendo ser más feliz y valorar aspectos cotidianos, el simple hecho de decir gracias a las pequeñas cosas diarias. Sustituye la queja que te enfoca a aquello que no tienes por un gracias, que te enfoca a lo que si tienes, ¿de qué nos sirve centrarnos en aquello que no tenemos? es una traba que nos impide disfrutar de lo que si tenemos y tenemos tantas cosas! Ahora cada día doy las gracias por las ricas ensaladas que me preparo, por estar un ratito en el sofá con una manta y una buena película, por poder disfrutar de una comida con mis abuelos, por tener espacio para mi y leer un buen libro...agradece lo que tienes, puede que algún día no lo tengas y te lo habrás perdido, no habrás disfrutado lo suficiente. 

Y finalmente la última palabra: te quiero. Es una palabra que mientras la voy escribiendo mi cuerpo reacciona, algo se mueve dentro de mi y es que esta palabra nos llena. El amor hacia nosotr@s mism@s y hacia l@s demás nos llena de satisfacción, nos conecta con emociones agradables y nos ayuda a generar vitalidad, motivación...¿cuántas veces le dices te quiero a las personas que amas? ¿Cómo te sientes cuando alguien te lo dice a ti? Genial ¿verdad?  donde hay amor, no hay odio y donde no hay odio hay paz, calma, equilibrio. Hazle saber a aquellas personas importantes para ti que les quieres, demuéstrales tu amor y sobretodo déjate querer y para ello quiérete tu primer@, mírate al espejo y dilo: TE QUIERO!

Te animo querid@ blogger a que apuestes por el poder de estas 4 palabras y observa, fíjate en los resultados, si no te gusta puedes dejar de hacerlo pero prúebalo.


¿Te sumas a este nuevo reto?


Hasta la próxima!



miércoles, 20 de enero de 2016

Inteligencia Emocional ¿innata o aprendida?

La inteligencia emocional una de las habilidades que nos conducen al éxito personal y profesional. Seguramente algunos ya conocéis este término, como bien indica su nombre es un tipo de inteligencia  que nos permite gestionar nuestras emociones y relacionarnos óptimamente con nuestro entorno. Años atrás sólo se le otorgaba importancia a un alto coeficiente intelectual pero dentro de éste no se miden capacidades como el autocontrol, la autoestima, habilidades sociales o empatía por ejemplo, todas ellas muy necesarias para un buen funcionamiento biopsicosocial.
Por suerte hoy en día empieza a aplicarse en los entornos educativos como parte del programa formativo y bien, si desde la más temprana infancia se empieza a educar desde la inteligencia emocional, las probabilidades de éxito aumentan en consideración consiguiendo armonía en las aulas, disminución de la violencia, aumento del autocontrol,etc. Su aplicación también se lleva al sector sanitario promoviendo hábitos saludables, disminuyendo el estrés, aumentando la rapidez de las recuperaciones y también podemos ver actualmente que se aplican programas en el sector empresarial con el objetivo de disminuir el absentismo laboral, promover buenas relaciones con los trabajadores o para aumentar la confianza y la seguridad. A pesar de que el aprendidaje temprano trae muchas ventajas cabe señalar que gracias a la plasticidad cerebral podemos aprender contínuamente, por lo que sí, puedes aprender a ser emocionalmente inteligente desde hoy mismo.
Para empezar a abrir paso es importante conocer una definición asentada de este concepto que fue impulsado por Daniel Goleman:

" Capacidad de reconocer, aceptar y canalizar nuestras emociones para dirigir nuestras conductas a objetivos deseados. Lograrlo y compartirlo con los demás." 

La inteligencia emocional se divide principalmente en dos grandes bloques por un lado la inteligencia intrapersonal que es la que se encarga de la gestión de uno mismo, dentro de ésta encontramos el autoconocimiento, la autoregulación y la automotivación. A groso modo esta parte de la inteligencia trata de saber quién eres, la manera en que gestionas tus emociones y la capacidad para poner en la misma dirección tus conductas y objetivos.
El otro gran bloque lo compone la inteligencia interpersonal la cual se encarga de la gestión de ti mismo con los demás, con el mundo exterior. Dentro de este bloque nos encontramos con la conciencia social y las habilidades sociales, la capacidad de ponernos en el lugar de los demás (empatia) y la capacidad de poder comunicarte de una manera eficaz con los demás.
 Ahora que ya he explicado algunas de las bases de la inteligencia emocional, en próximos posts podremos ir descubriendo más cerca de cada una de estas habilidades.
A modo de reflexión, ¿te consideras una persona emocionalmente inteligente?